En nuestro equipo, cada proyecto se transforma en una pieza cuidadosamente pensada, donde el amor por el arte y la búsqueda de la excelencia se reflejan en cada detalle, entregando a nuestros clientes un resultado de alta calidad.

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Julio Canales

La escultura es, para mí, una forma de deleite y expresión profunda. En ella encuentro el espacio perfecto para desarrollar mi creatividad, explorar nuevas formas e innovar constantemente. Juego con líneas rectas y curvas, buscando equilibrio, armonía y movimiento en cada pieza.


Disfruto dar forma a la materia, transformarla y verla cobrar vida bajo mis manos. Cada escultura lleva una parte de mi estilo y de mi visión artística.


Mi interés por la escultura nació a los 12 años, durante una clase de Educación Artística en el colegio. El profesor nos pidió llevar arcilla para crear cualquier figura que surgiera de nuestra imaginación. Recuerdo que comencé a modelar una mano humana y, para mi sorpresa, logré realizarla con mucha soltura y precisión. 

Ese momento despertó en mí una profunda conexión con el arte de crear con mis propias manos y descubrí una pasión que me ha acompañado hasta la actualidad.


Desde entonces, no he dejado de explorar la escultura, creando una gran diversidad de formas y figuras. 


Con el paso de los años fui desarrollando y perfeccionando distintas técnicas de manera autodidacta, guiado por la curiosidad, la práctica constante y el deseo de aprender. 

Mi formación provino de la lectura de libros sobre grandes artistas, la observación de sus procesos y las visitas a diferentes talleres donde pude conocer nuevas formas de trabajar la materia.


A lo largo de mi trayectoria he experimentado con diversos materiales, iniciando con la cerámica, para luego explorar el concreto y posteriormente la resina y la fibra de vidrio. Cada material me ha permitido descubrir nuevas posibilidades expresivas y ampliar mi lenguaje escultórico.


Para mí, la escultura es una forma de transformar una idea en una pieza tangible, dando vida a la imaginación a través del contacto directo con la materia.


Descubrí este talento desde mi infancia, y con el tiempo se ha convertido no solo en mi oficio, sino en una forma de vida que sigo perfeccionando y explorando en cada nueva obra.”


Julio Canales.

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Para mí, la escultura es mucho más que una profesión; es la forma más auténtica que tengo de expresar lo que siento y pienso sin necesidad de palabras. Cada obra representa una idea, una emoción o una historia, convirtiéndose en un lenguaje universal capaz de conectar con quienes la contemplan.


Mi historia con el arte comenzó incluso antes de que pudiera comprenderlo. Nací en una familia donde la creatividad siempre fue parte de la vida cotidiana. Mi abuelo fue un talentoso tallador de cuero y mi padre, escultor y ceramista, me enseñó desde muy pequeño que el arte no solo se crea con las manos, sino también con el corazón. Crecer rodeado de herramientas, materiales y esculturas hizo que este camino surgiera de forma natural.


Mis primeros recuerdos están ligados a las clases de inicial, donde descubría el placer de dibujar y pintar. Me fascinaba tanto crear que muchas veces prefería quedarme terminando mis trabajos antes que salir al recreo. Poco después encontré en la plastilina un nuevo medio para dar vida a mi imaginación, modelando mis propios juguetes y figuras inspiradas en animales, criaturas mitológicas y personajes fantásticos como dragones y minotauros.


Con el paso de los años comprendí que la escultura era el camino al que quería dedicar mi vida. Por ello decidí continuar mi formación en la Escuela Superior de Bellas Artes, donde sigo perfeccionando mi técnica y ampliando mi visión artística, siempre buscando un equilibrio entre la tradición que heredé de mi familia y una identidad propia.


Uno de los rasgos que caracteriza mi trabajo son las formas orgánicas y ovaladas, utilizadas para generar una sensación de movimiento y dinamismo en cada pieza. Esta manera de entender el volumen fue una enseñanza que recibí de mi padre y que hoy forma parte de mi propio lenguaje escultórico, evolucionando con cada nueva obra.


Entre los diferentes materiales, el yeso ocupa un lugar especial en mi proceso creativo. Valoro su limpieza, su versatilidad y la posibilidad de lograr superficies cuidadosamente pulidas que permiten obtener matrices de gran calidad para su posterior reproducción. Sin embargo, más allá del material, lo que realmente da vida a cada escultura es la dedicación, la paciencia y el deseo de crear piezas que permanezcan en el tiempo.


Hoy tengo el privilegio de trabajar junto a mi padre, compartiendo no solo un oficio, sino también una misma pasión. Cada proyecto que realizamos es el resultado de años de experiencia, aprendizaje y una profunda convicción de que la escultura tiene el poder de transformar los espacios y despertar emociones. Juntos continuamos construyendo un legado familiar, combinando tradición, creatividad e innovación para dar forma a obras únicas que perduren por generaciones.

 

Julio Canales.

El trabajo de un escultor es un diálogo constante entre la materia y la imaginación.

Julio Canales